miércoles, 21 de enero de 2026

21 de Enero, 20 horas

 Está viniendo L. a cenar y a ver una película. Las cosas están mejor hace un par de semanas, tengo miedo que al escribir esto todo se descuajeringue otra vez. Pero elijo confiar. Mañana es el cumpleaños de un compañero de trabajo, le pedí un muñequito de McDonald's por internet que tengo que pasar a buscar si o si mañana. Espero levantarme temprano y tomar fuerza para hacer la cola en el correo. Mi hermana me dijo que tengo la cara chupada, pero yo realmente me veo y me siento bien, estoy en un buen peso y como mucho más saludable que en Argentina. Pero quizás pueda subir un poco más de peso, tampoco siento que sea necesario. Pienso en mis amigos, los extraño. 
 En el trabajo las cosas están demasiado tranquilas, al punto de que me da miedo que el dueño cierre el restorán de un día para el otro antes de pagarme y me quede en la calle. Espero que no pase. 

el cielo está rayado por incontables trazas de aviones
como si fuera una tablita de cortar verduras pero  celeste profundo
imagino todas las personas aterradas por estar tan arriba
yendo para destinos inverósimiles
ciudades con nombres impronunciables llenas de rubios señores
alguno que otro yendo para el lado de mi casa que está tan lejos
la azafata en cada uno de ellos dando idénticas instrucciones
sirviendo coca cola vino cerveza hasta whisky
nunca en mi vida vi tantos caminos trazados allá
caminos que nunca se repiten y se borran de un día para otro
únicamente visibles cuando miro para arriba antes de las seis de la tarde
porque acá arriba anochece temprano a eso de las cinco o las seis
por eso elijo salir temprano a ver el mar a comprar pancitos al gimnasio
si tengo tiempo y la suerte de estar presente me acuerdo de mirar para arriba
de imaginarme la vida de las miles de personas que volaron hoy 
y si tengo más tiempo y más suerte me acuerdo de sentarme en el sillón
mientras suenan los guns and roses para escribirlos
a los que van de vacaciones a un velorio a encontrarse con un amor
a los que eligieron un destino al azar a los que vuelan por primera vez
a los que temen no llegar a destino
a los que temen no volver a ver a sus seres queridos
y al cielo que está ahi para todos ellos
arriba de mi cabeza mientras desato la bicicleta a la salida del shopping

jueves, 8 de enero de 2026

desde que te llevaste aquel jarrón

pongo las flores en otros lugares

vasos botellas

hasta zapatos viejos

se mueren de melancolía

extrañan su hogar


martes, 6 de enero de 2026

los caballos de gava II

el tipo está parado frente al espejo

sabiendo que no va a ser capaz 

de escribir un gran poema

que sea leído en salones de piedra

o recordado por profesores

sonríe el tipo

lágrima y silencio

piensa en los mates que se tomó esa tardecita

en el olor al pasto

los caballos que vio a lo lejos

los dedos congelados

manubrio de bici

el barro y los puentes mínimos

capaz no hace falta escribir ese gran poema

capaz




viernes, 26 de diciembre de 2025

en todas esas ocasiones

sentado en las raíces de un árbol 
enredado en unas sábanas blanquísimas
dentro de un sobre verde
desnudo una noche de lluvia
lleno de miedo 
borracho hasta los huesos
arriba de las montañas infinitas
sintiendo nauseas
en un patio vacío
sobre el final del tiempo
adentro de una nuez
hasta soñando
en los ojos del tigre
perdido en el bosque antiguo
llorando como un nene
entre dos calesitas prendidas
fumando puchos en una puerta
con la cara desfigurada
siempre atropelladamente
atravesando más de mil kilómetros
con las manos y con el pecho
apretando los dientes de bronca






26 de diciembre 17horas

 Llueve. Pasé la navidad con la familia de P., lleno de marplatenses. Un poco fue como sentirse en casa. Comí de todo un poco y nos quedamos jugando al truco hasta las 4am. Bastante bien, no extrañé nada las navidades entre cuatro que hacemos con mi familia. La próxima navidad, si es que la paso allá, seguramente les diga de hacer algo distinto. Salir a comer, juntarnos con otra familia, algo, lo que sea.
Me regalaron tres cosas, todas buenas: una campera de invierno marca Zara, una pelota de basquet cero kilómetro y una taza con un osito. De las últimas navidades, seguramente haya sido la que más regalos recibí. 
No recibí demasiados saludos, pero ta bien. Tampoco pasa tanto.

viernes, 19 de diciembre de 2025

siempre pensé que si tenía los juguetes más caros
iba a poder seguir jugando hasta quedarme dormido