levantaría las mil flores del patio
me acercaría demasiado al sol
si tuviese una certeza tal
que me duerma parado
cada vez que desayuno
me acuerdo de tu voz
y con el almuerzo
me la vuelvo a olvidar
abu
abue
abuelita
beba
cómo tas
cómo te va
beba
abuelita
abue
abu
dónde andás
de dónde me llamás
de allá
espero que andes bien
estás bien
de dónde me llamás
fua cinco años
fueron cinco años
felices no se
gracias abu
gracias
fueron cinco años
felices no se
fua
hijito
hijito
hice huevitos fritos
iba a preguntarte si querías uno o dos
hice dos huevitos fritos
hijito
hijito
abu
abue
abuelita
beba
como tas
aselito
este no toca la guitarra
la rasca
aselito
abu
abue
beba
abu
me voy olvidando
me olvido de las cosas
del olor de las papas fritas
si
dos huevos fritos por favor
aselito
este no toca la guitarra la rasca
aselito
abu
deci doctor
dotor
abu
abuelita
beba
decí pepsi
pesi
abu
me voy olvidando
me olvido de las cosas
la canción del caballo
como era
abu
como era
la canción del caballo
gris
al trote
al trote
al galope
galope
galope
gracias abu.
¿Qué me trae la noche?
Siento las estrellas entrando por la ventana,
comiéndose de a poco el azul profundo de las paredes
que celebra el silencio solitario.
Bichitos trepan sobre los recuerdos inventados,
los ‘que hubiera sido si’,
se aferran a ellos como un perro con sed
como un último adiós.
¿Qué me trae?
Ya te vi
de otro lado de aquella puerta oculta
toda pintada de azul profundo como las paredes
señalándome un edificio histórico,
dándome un beso en el cuello a la tardecita.
La noche