lunes, 25 de mayo de 2026

26 de mayo de 2026

Hoy extrañé a L. como nunca. El pecho se me retorció como si tuviera una serpiente de agua entre las costillas,  nunca me pasó algo así. Si algún día decido moverme de acá, sé que parte de mi alma se va a quedar acá, esperándola. 

sábado, 23 de mayo de 2026

lo intentás

te juro que lo intentás

salís a caminar

conocés montañas altísimas

hacés mil millones de fuerzas de brazos

escuchás música alegre

contemplás el cielo

lees a grandes poetas

hacés amigos nuevos

besas chicas lindas en la oscuridad

te juro re lindas

conocés ciudades con nombre impronunciables

contemplás el agua caer

tocás canciones nuevas

aprendés dos idiomas a la vez

trabajás como nunca

te juro que trabajás

sacás fotos cada vez mejores

algunas hasta las encuadrás

te juro

te recontra juro 

que lo intentás


jueves, 21 de mayo de 2026

están de moda

el boxeo el gimnasio
el skincare
el café de especialidad
el liberalismo
el odio
el cringe
el mérito
los anglicismos
el lovebombing
el ghosting
la soledad
las apps de citas
quejarse de las apps de citas
la soledad
la explotación laboral
la autoexplotación laboral
la autoexigencia
la necesidad de espacio
la rutina
lo predecible
lo rentable
lo productivo
lo normalizado
lo individual
lo funcional 

miércoles, 20 de mayo de 2026

21 de mayo del 2026, 00.13

Hoy vi el cielo lleno de golondrinas, mientras E. me contaba de sus grandes amores. "Dicen que anuncian lluvia", me dijo al pasar. 
Me duele el pecho porque hoy la vi a L.

 Pienso si en algún momento podría vivir de la escritura. Y la respuesta es que no. Escribo con dolor, con enojo. Escribo sin anestesia, porque nadie me lee, porque nadie me da plata por esto. Escribir me aterra como un payaso en la oscuridad, me lastima como una navaja olvidada. 
Y sin embargo acá estoy.

sacar la cabeza del agua

durante estos últimos meses 

estuve con la cabeza sumergida

en una marea mansa y turbia

abajo del agua

los cuerpos ondulantes 

se acercan y se van

haciendo ruidos sordos

todo sonido se acompasa

con el ir y venir barroso de la marea

más de una vez quise sacar la cabeza

abrir la boca como un pelícano

para que el aire prístino 

me llenara de vida

quise asomar la cabeza

te juro que quise

pero algo 

alguien

me tiraba hasta abajo

desde la pierna derecha

como un tentáculo barroso 

que se deslizaba con ternura fría

sin que me diera cuenta

luché luché

hasta que mis ojos vieron

por fin

las mil flechas doradas

que brillaban tímidamente

sobre la superficie de las olas

al fin

estaba arriba del horizonte 

de azul infinito que

se extiende para todos lados

el aire filoso te permite pensar

a lo lejos veo otras cabezas

saliendo como yo de a poco

algunas salen y se vuelven a hundir

intermitentemente

podemos por fin

volver a mirar el sol naranja

una vez más

nos guiñamos los ojos

como un código morse

porque claro

no podemos usar nuestras manos

que

como batidoras suaves

nos mantienen a flote

en este mar 

turbio y manso


20 de mayo de 2025. Castelldefels, Cataluña, España.

Estoy leyendo Teoría de la gravedad, y más allá del goce que me produce leer a una escritora tan pro, me da bronca. Me da bronca escribir casi todos los días y que todos y cada uno de los poemas que escribo sean iguales entre si. Me gustaría usar palabras como yermo sin pensar que realmente estoy escribiendo adrede la palabra yermo, me gustaría que me brotara del pecho con la misma naturalidad que una abeja zumba o una tostada se cae al piso. Pero no me sale, y me da bronca.
Hoy me tatúo.