En el restorán tengo unos clientes favoritos, una pareja de novios recientes, ambos de unos cuarenta y pico. Hace un par de semanas, él le organizó un cumpleaños sorpresa a ella en el restorán, con complicidad de toda su familia y amigos, incluyendo a los hijos de ella. La cena la pagó él por adelantado. Le decimos cariñosamente "el melenas", y los siento siempre en la misma mesa. Ya les sirvo el postre sin que me lo pidan, porque siempre comparten un cheesecake.
Anoche fueron los dos solos y cuando los atiendo, ella me comenta que era el cumpleaños del melenas. Lo felicité y le dije:
- Les traigo un trago de invitación, así festejan.
- No hace falta, gracias.- Me responde con una sonrisa tímida.
- Dale, no hay problema. Decime que te gusta y te lo invito.
Se vuelve a reir y me responde:
- A mi me gusta ella.
Entre risas los felicité y me fui a fajinar los cubiertos, de espaldas al salón para que no se noten las lagrimas que se me piantaban sobre el metal de los cuchillos.