durante estos últimos meses
estuve con la cabeza sumergida
en una marea mansa y turbia
abajo del agua
los cuerpos ondulantes
se acercan y se van
haciendo ruidos sordos
todo sonido se acompasa
con el ir y venir barroso de la marea
más de una vez quise sacar la cabeza
abrir la boca como un pelícano
para que el aire prístino
me llenara de vida
quise asomar la cabeza
te juro que quise
pero algo
alguien
me tiraba hasta abajo
desde la pierna derecha
como un tentáculo barroso
que se deslizaba con ternura fría
sin que me diera cuenta
luché luché
hasta que mis ojos vieron
por fin
las mil flechas doradas
que brillaban tímidamente
sobre la superficie de las olas
al fin
estaba arriba del horizonte
de azul infinito que
se extiende para todos lados
el aire filoso te permite pensar
a lo lejos veo otras cabezas
saliendo como yo de a poco
algunas salen y se vuelven a hundir
intermitentemente
podemos por fin
volver a mirar el sol naranja
una vez más
nos guiñamos los ojos
como un código morse
porque claro
no podemos usar nuestras manos
que
como batidoras suaves
nos mantienen a flote
en este mar
turbio y manso
No hay comentarios:
Publicar un comentario